Cuando a Pablo Picasso le preguntaron a propósito de la pintura que mayores dificultades le había traído, éste no dudó en contestar: “la Paloma”. No deja de sorprender que un genio capaz de componer obras tan complejas como el Guernica o Mujer ante el Espejo hubiese tenido dificultades para realizar un dibujo compuesto por un solo trazo. Pero el arte es así e, incluso, los genios son así: encuentran el placer, la dificultad y el éxito donde otros solo hallan sensatez o comodidad. De hecho, no hay nada más “cómodo” que lanzar un balde de acrílicos sobre un lienzo para comenzar una pintura y, sin embargo, no hay nada más incómodo, precisamente, que el arte de Pollock.

JACKSON POLLOCK
Expresionismo abstracto. El movimiento que más representó a Pollock y viceversa.

Pero Jackson Pollock nunca quiso ser Picasso. De hecho, Jackson Pollock nunca quiso ser Jackson Pollock. De comportamiento hostil, aspecto descuidado, personalidad ermitaña, y temperamento volátil, Pollock siempre evitó colocarse en el centro de la escena o hablar más de lo que hablaban sus pinturas. Claro que, cuando ciertos mecanismos se ponen de manifiesto, es imposible renegar de ellos, y solo queda dejarlos fluir.

JACKSON POLLOCK

 

La obra de éste artista norteamericano ya se encuentra, desde hace varios años, dentro de la más destacada de las artes plásticas del Siglo XX. Hay incluso quienes lo catalogan como “el mejor pintor que América ha dado jamás”. Y han acumulado más dinero aquellos que se han dedicado a coleccionar Pollocks originales (por supuesto una selecta minoría que puede darse el lujo de pagar millones por un lienzo), que quienes han comprado acciones de exitosas empresas como Apple o Google.

JACKSON POLLOCK
Su personal estilo le valdría el mote de “el Jack el destripador del arte”.

Pero, ¿qué hay detrás de cada Jackson Pollock? ¿Cuál es el gran punto de formación de su arte que, precisamente, es un arte de la “deformación”? Por supuesto todo es relativo cuando hablamos de arte, y cada persona resignifica sus pinturas de manera personal.

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Para pensar a Pollock, es necesario situarse en su movimiento: el expresionismo abstracto. Este movimiento surgió en la década del 40, en los Estados Unidos, aunque más tarde se difundió por todo el mundo. Muchos especialistas consideran al expresionismo abstracto como el primer movimiento íntegramente formado y difundido en los EE.UU. aunque ésta afirmación no sea del todo correcta si nos ponemos estrictos cuando revisamos la historia.

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El lienzo en el suelo, otra de sus marcas registradas.

El expresionismo abstracto utiliza fórmulas tales como los grandes formatos por sobre los lienzos pequeños, el uso preponderante del óleo, la limitación en la utilización de los colores (prácticamente restringido al blanco, al negro y a los colores primarios). Aunque, sin dudas, el rasgo más importante que tiene este movimiento es la eliminación de las figuras y de cualquier representación figurativa. Cualquier cuadro perteneciente al expresionismo abstracto destaca por cierta expulsión en las formas conocidas y por la búsqueda, en ese proceso, de generar sentimientos profundos en sus observadores.

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En el expresionismo abstracto encontró Pollock su gran desarrollo artístico y, si bien el movimiento ya se había manifestado mediante otros artistas, solo con Pollock alcanzaría el renombre que hoy posee. Contemporáneos de la talla de Mark Rothko supieron también crear un arte original y nunca antes visto, pero apelando a otras técnicas e ideales.

JACKSON POLLOCK
Mirar un Jackson Pollock, una experiencia violenta.

Pollock pintaba de una forma sumamente sugestiva y poco convencional, tanto así que se lo considera como el gran fundador del Action Painting, y el creador de la técnica de “Dripping”, que consistía en ubicar el lienzo en el suelo y pintar salpicando su superficie con pintura en estado muy líquido. Sirvió como inspiración para muchos otros artistas posteriores como Jean Raine, que adoptaron la técnica como propia para experimentar. Se dice que ver pintar a Pollock era una experiencia casi religiosa: colocaba sus telas y lienzos sobre el suelo, a veces pintaba con pinceles pero muchas otras con cualquier otro objeto, desde cuchillos, hasta tenedores, corbatas, nada escapaba de sus manos.

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Pocos colores, pocas formas. El expresionismo destaca por la desautomatización.

Mirar un Pollock resulta una experiencia fascinante, perturbadora e inmersiva por naturaleza. Hay una escena de un film de culto, dirigido por el británico Alex Garland, llamado “Ex Machina”, que lo describe casi a la perfección al mencionar que Pollock “ponía la mente en blanco para pintar” pues, si hubiera pensado, “no habría pintado absolutamente nada”. Acercarse a Pollock es precisamente repensar la pintura desde otro lugar, quizás cercano a lo que los surrealistas intentaron abordar en el cine o los simbolistas en la literatura: desautomatizar el cuerpo y la mente para vivir una experiencia total con el arte.

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Retrato del artista.

De las obras de Pollock se dice que no nacen ni terminan, que no tienen principio ni final. Que son cíclicas, acaso, como un cuento de Borges, o como la propia vida (cuyo significado nunca entendemos del todo, pero alcanzamos a vislumbrar). El film “Pollock”, ganador de un Oscar y protagonizado por el actor Ed Harris, es una interesante introducción a la vida de este excéntrico artista.

Jackson Pollock murió en 1956 cuando estrelló su auto contra un árbol que estaba a pocos metros de su casa debido a que estaba intoxicado con alcohol. Un final extraño para un personaje extraño. Quién sabe si de esa explosión nacieron sus pinturas a modo premonitorio. Y hoy, lo que vemos en sus lienzos, no son sus obras: es él mismo, ahí, estampado en patrones plásticos, en forma de mancha, esperando para volver a salir en cada ocasión en la que las observamos.

 

FUENTES:

WIKIPEDIA: https://es.wikipedia.org/wiki/Action_painting
CIRCARQ: https://circarq.files.wordpress.com

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