Representante argentina de la vanguardia, Marta Minujín mantuvo un estrecho lazo con el padre del pop art. Sus obras conceptuales, psicodélicas y de acción fascinaron al norteamericano. Postal del día en que la reina y el rey del pop art se juntaron “para pagar la deuda externa”.

Marta Minujín

“Arte, arte, arte, ¡Todo es arte!”. Allá por la década de los sesenta, asistir a una exposición de Marta Minujín representaba una experiencia violenta. Los observadores más tradicionales, es decir aquellos fanáticos del arte cómodo, de los paisajes y de los retratos, huían despavoridos al cruzarse con una artista que, o bien los bañaba en pintura, o bien los invitaba a desnudarse.

Marta Minujín
Marta en su juventud, dando sus primeros pasos.


Aquella República Argentina era conservadora, puritana, y aún no encontraba paladar para las obras vanguardistas de Marta ni para su arte conceptual y trasgresor. “
Todo el mundo hace vacas en cuatro patas, pero la mía está parada en dos y con alas, es una vaca vertical; yo siempre soy diferente“, diría Marta Minujín sobre ella misma en una frase que ha quedado inmortalizada.

Marta Minujín

Debe ser por esta razón que precisamente el autor de la vaca más famosa del mundo (“Papel pared de vaca”), quedó cautivado al conocerla: sí, Andy Warhol sintió ese flechazo por Marta Minujín inmediatamente. Se enamoró, artísticamente hablando claro.

Marta Minujín
“Pago de la deuda externa”. La magnífica obra que juntó al rey y la reina.

Quizás las razones que los unieron fueron las mismas que los llevaron a dedicarse a un arte de vanguardia: el amor por la extrañeza, el odio por lo idéntico (ese “fordismo” artístico que vivía Estados Unidos por aquellos años y que impulsaba a realizar “todo en masa”, incluso el arte). Marta Minujín comenzó su amistad con Warhol cuando lo conoció en una galería de arte, durante su estancia en Nueva York. Junto a él compartió, no solo el ambiente artístico de la época, sino los mismos ideales y las mismas visiones.

Marta Minujín
Secuencia completa de la obra “El pago de la deuda externa”.

De hecho, hasta llegaron a trabajar juntos en una obra que será recordada por siempre: a fines de la década del 80, realizaron la famosa faena fotográfica sobre la deuda externa en choclos llamada “El oro latinoamericano” o también “El pago de la deuda externa”. Se trataba, en efecto, de una pintura de marcado carácter político, en la que Minujín presentaba, de modo simbólico, un tributo a partir de un elemento sumamente representativo para el carácter latino como el choclo (pensemos, por ejemplo, en el Popl Vuh y la tradición del hombre creado a partir del maíz o, incluso, la presencia del color dorado o el amarillo que entrelaza los pigmentos propios del cereal con los de la moneda).

Marta Minujín
La artista plástica más disruptiva de la Argentina de los ‘60, hoy está radicada en Europa.

A propósito de la gestación de la obra, Minujín confesaría haberse encontrado a Warhol en su casa, a una cuadra del Empire State y, en un proceso muy sencillo, juntar los choclos en una bolsa, realizar una montaña con dos sillas, y sacar las fotos. Quizás lo importante de la obra, era la propia figura de la reina y el rey del pop. Y, por supuesto, la completa espontaneidad que se puede observar al leer el relato, o al mirar la obra (con detenimiento se nota, incluso, todo el proceso de diálogo o negociación entre los artistas que, simbólicamente, buscan saldar la deuda).

Marta Minujín
Marta y su “partenón de libros” en Alemania.

La obra se encuentra en el primer piso del MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) y es una de las grandes piezas del pop art argentino. Luego de aquel encuentro, si bien continuaron frecuentando los círculos íntimos del arte juntos, no volvieron a aunar esfuerzos en ningún trabajo: Marta continúo su arte por Europa, especialmente en Alemania donde sus colecciones son muy apreciadas (incluso más que en la Argentina), y Andy se dedicó, también, a la producción cinematográfica hasta que, muy poco tiempo después, fallecería de un infarto en 1987.

Andy Warhol
Warhol se sintió flechado por la rebeldía de Minujín.

Recientemente, aún con sus años a cuestas, Marta Minujín intentó volver a las fuentes de aquella obra para construir una similar: reemplazó los choclos por aceitunas, y saldó la deuda externa de Grecia a Alemania, esta vez, con aceitunas verdes y negras (productos tradicionales de Grecia). Fue en el marco de una exposición de arte contemporáneo realizada en Kassel.

Marta Minujín

Marta Minujín, la mujer que enamoró a Andy Warhol, sigue igual de vigente que siempre. Y, desde algún lugar del infinito universo del arte, Warhol aplaude sus obras de arte rebeldes.

Marta Minujín

 

FUENTES:
EL TRIBUNO: http://www.eltribuno.info

INFOBAE /LA NACIÓN ONLINE / VIA PAÍS

Comentarios