Que el viento, ni el tiempo, borren sus ojos achinados. Que el egoísmo, la indiferencia, y el abandono, no se animen a quedarse a nuestro lado. Que cada vez que resurja una nueva vida, sea en honor a su honestidad.   

RENÉ FAVALORO

René, era un niño, como cualquier otro, en el barrio “El mondongo”, en la ciudad de la Plata. Pasaba su tiempo, entre el taller de carpintería de su papá, Juan Manuel Favaloro, y su mamá, Geni Ida Rafaelli, modista. Ciertos principios éticos, se convertirían en el faro, que guiaría su conducta y pensamientos.

 

CÓMO APRENDER A SER UN MÉDICO

Favaloro fue al Colegio Nacional Rafael Hernández en la Plata, donde en 1925, Albert Einstein, Premio Nobel de Física, en una visita por la Argentina, daría una conferencia para comenzar el año lectivo. Luego, Rene, cursaría Medicina en la Universidad de La Plata. Ya, en el tercer año de la carrera, empezaría a hacer las prácticas en el Hospital Policlínico de esa ciudad.

RENÉ FAVALORO

Al terminar su carrera universitaria en 1949, recibió la oferta de trabajar en el Policlínico, pero para esa fecha, también, le llegaría una carta desde Jacinto Aráuz, un pueblo en la ciudad de la Pampa, con poco más de 3.500 habitantes, donde necesitaban con urgencia un doctor. El único médico a cargo, Dardo Rachou Vega, estaba enfermo.

En 1950, René viajó a Aráuz, y su hermano, Juan José, también médico, trabajaría a la par con él, dos años después. Durante 12 años, este pueblo, sería su casa. Así lo narraría en una conferencia internacional Paul D. White, en 1998, “Durante los años que viví en Jacinto Aráuz, en el camino de regreso a mi casa, con frecuencia me dejaba cautivar por los hermosos atardeceres (…) En esas ocasiones, detenía el auto en medio de la ruta y, mientras el cielo se encendía con colores tornasolados que cambiaban a cada momento, mis sueños y utopías se entremezclaban con las nubes. En esos momentos imborrables, la injusticia social ocupaba un lugar en mi mente, y desde entonces nunca dejó de ocupar ese lugar”.

Su trabajo en el pueblo se vería cristalizado con la baja de la mortalidad infantil, la disminución de las infecciones en los partos, la creación de un centro de sangre -con información de los tipos de sangre de todos los habitantes- ante posibles urgencias y sla fundación de la primera clínica médica quirúrgica.

RENÉ FAVALORO
Recuerdos de un médico rural, escrito por René Favaloro

Luego, sus pasos los daría hacia otro país. Cleveland Clinic Foundation, en Estados Unidos, sería su próxima casa durante una década. Allí trabajó y realizó horas de investigación y estudio sobre la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. De esa forma ideó el baipás o bypass vascular, una técnica quirúrgica que consiste en restaurar la irrigación arterial de un órgano, que está afectado por una obstrucción o lesión de la arteria. Gracias a ese descubrimiento, en la actualidad, solo en los Estados Unidos, se realizan cerca de 600.000 cirugías que salvan vidas.

LA VUELTA

En 1971, regresaría a la Argentina con la intención de fundar un centro de investigación, estudio y asistencia médica similar al de Cleveland. Su sueño era lograr una salud pública de calidad en la Argentina. Que la sociedad tuviera igualdad de condiciones en el acceso a la salud, fomentaba una medicina más humana. En 1975, junto a otros médicos, crearía la Fundación Favaloro. Tanto creía en sus valores, que hacía operaciones de corazón, en forma gratuita a las personas más humildes.

RENÉ FAVALORO

“Si no estamos dispuestos a comprometernos (…) a luchar por los cambios en nuestro país, -en educación y salud- seguiremos siendo testigos de esta sociedad injusta, donde parece que el tener y el poder, son las aspiraciones máximas”, escribió René, en el libro, “Recuerdos de un médico rural”.

UN LUCHADOR SOLITARIO

A veces, no sabemos por qué una persona llega a tomar ciertas decisiones, ¿qué sentimiento tan profundo habrá vivido, que lo llevó a su última determinación? Sí podríamos esbozar, solo por animarnos un poco más, que una gran soledad y decepción, lo habrá inundado, al entender que cuando una persona no se doblega ante la corrupción, asume las consecuencias del olvido.

La Fundación Favaloro, a fines de los años 90’ entró en crisis económica. La Fundación necesitaba millones de dólares para no echar a gran parte de su personal, y poder seguir operando. Varias obras sociales le debían dinero a la Fundación, y para soltar esos montos, las obras sociales exigían ciertas coimas a la Fundación. Favaloro se negó a hacerlo. Fue así que pidió ayuda al BID, al presidente de la Nación –en esa época, Fernando de la Rúa- al Ministro de Salud de la Nación- Héctor Lombardo-. Y todas las respuestas fueron darle la espalda. René, un odealista que había regresado a su país con ideas de mejorarlo, solo recibía indiferencia.

René Favaloro posando para un retrato en su oficina.
René Favaloro posando para un retrato en su oficina. de la Fundación Favaloro

Así lo explica, en una de las cartas que escribió, antes de quitarse la vida, Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos; como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron, ni mandan sus pacientes al Instituto. ¡Lo que tendría que narrar de las entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimea, fundamentalmente, con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica. Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado, a lo largo y ancho de todo el país”.

Al presidente Fernando de La Rúa, escribió, “En fin, te ruego, que influyas para conseguir una donación urgente, creo que es el camino más corto. Perdóname por el pedido. Te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido”.

RENÉ FAVALORO

A los 77 años, el 29 de julio, del año 2000, René fue encontrado sin vida, en su departamento, con un tiro en el corazón. Había decidido quitarse la vida. En su carta de despedida, deseó, y pidió que fuera recordado como un médico rural.

ECOS DE UN LUCHADOR

René Favaloro enseñó y formó a cientos de médicos, aportó avances en la medicina cardiovascular que salvó miles de vidas alrededor del planeta, dejó una Fundación que se dedica a la investigación y continúa formando a especialistas. Y principalmente, sigue en nuestra memoria, como un gran prócer, que dio el ejemplo con sus acciones, haciendo eco de los valores en los que creía, la honestidad, la humildad, la solidaridad, la igualdad, la justicia, y la firmeza en sus convicciones.    

 

FUENTES:
http://www.lagazeta.com.ar/favaloro.htm
https://www.fundacionfavaloro.org/biografia/
https://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Favaloro

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