Si vas caminando por una plaza y encontrás un pelotero blanco, con formas extrañas, rayado con marcadores y lleno de niños, posiblemente sea el “museo” Guggenheim. Una réplica muy precaria del famoso edificio de Bilbao, está girando por latinoamérica llevando consigo una carga irónica impactante que va en contra de todos los cánones arquitectónicos.

GUGGENSITO
GuggenSITO en una plaza de México y usado por muchos niños.

El artista mexicano Eder Castillo, creador del GuggenSITO, tuvo la idea de diseñar este revolucionario proyecto luego de dos intentos fallidos por parte de la fundación Solomon R. Guggenheim de abrir una sede del afamado museo en el país chicano. Con tres locaciones alrededor del mundo (Estados Unidos, Italia y España), el proyecto buscaba desembarcar en suelo latino con dos edificios: uno en México y otro en Brasil.

GUGGENSITO
También llamado “El Antimuseo” por la crítica que hace a la burocracia del arte actual.

Luego de cuatro años de negociaciones, en 2009 la fundación Guggenheim desistió de ambos emprendimientos para enfocarse en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, que hasta el día de hoy no tiene fecha de inauguración.

GUGGENSITO
El museo Guggenheim de Bilbao, España. Fuente de inspiración para el mexicano Eder Castillo y su obra GuggenSITO.


“Lo que hago es
una crítica desde el arte sobre la verdadera pertinencia de estos magnos proyectos arquitectónicos en nuestra realidad latinoamericana. En un país como México, que cuenta con una gran riqueza cultural e infraestructura arquitectónica, la mayor parte de sus ciudadanos no asiste a estos recintos. El GuggenSITO es la respuesta”, argumentó Castillo para ArchDaily en Español.

GUGGENSITO
El GuggenSITO está pensado para el público infantil. Y ellos lo disfrutan.

De una manera lúdica y dinámica, esta réplica inflable de lona, con cerca de 81 metros cuadrados de superficie y conectado a cinco motores que lo mantienen en pie, despoja toda noción de respeto que puede albergar el edificio original, el cual pregona un desborde de tecnología y elegancia. De igual forma, a Castillo le inquietó el propósito con el que fue construido el museo de Bilbao, utilizando el entorno del arte para reactivar económicamente una zona determinada.

GUGGENSITO
Interior del GuggenSITO con una gran cantidad de pequeños visitantes.
GUGGENSITO
El proyecto GuggenSITO busca recorrer en los barrios más carenciados de latinoamérica.

En cierta forma, el GuggenSITO convierte al Guggenheim en una pieza pop up no coleccionable que se puede armar, reparar y destruir cuantas veces sea necesario. “No ha sido expuesto en eventos con fines de lucro, sino que es ofrecido gratuitamente a la gente que quiera llevarlo a sus barrios, para que los niños y adultos hagan lo que se puede esperar tratándose de un inflable: brincar sobre él y divertirse”, explicó el artista de 40 años quien creó el GuggenSITO a partir de una beca con recursos públicos. La pieza ya recorrió distintas ciudades de México, Puerto Rico y se encuentra de gira por Centroamérica.

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