-¿Usted sueña con frecuencia?
-A veces -respondió el coronel, avergonzado de haber dormido-. Casi siempre sueño que me enredo en telarañas.
-Yo tengo pesadillas todas las noches -dijo la mujer-. Ahora se me ha dado por saber quién es esa gente desconocida que uno se encuentra en los sueños.
Conectó el ventilador eléctrico. “La semana pasada se me apareció una mujer en la cabecera de la cama”, dijo. “Tuve el valor de preguntarle quién era y me contestó: Soy la mujer que murió hace doce años en este cuarto”.
-La casa fue construida hace apenas dos años -dijo el coronel.
-Así es -dijo la mujer-. Eso quiere decir que hasta los muertos se equivocan.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Este pasaje de la famosa novela “El coronel no tiene quién le escriba” representa a la perfección a su autor, Gabriel García Márquez. Esa forma de construir diálogos de lo más naturales sobre temas increíbles y peculiares, y de arrastrar al lector como en un pacto tácito de aceptación de los sucesos es su sello distintivo. Su forma de narrar está íntimamente vinculada a su experiencia personal como cronista, periodista y hombre de mundo que recorrió América y partes de Europa, pero sobre todo Colombia.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


Fue criado por su abuelo desde pequeño, al cual podemos reconocer en el coronel de la obra citada, y creció escuchando los cuentos de su abuela Mina. Estas historias se convirtieron en su primera aproximación histórica al continente y a las personas que lo habitan, su pueblo. Mucho se ha escrito sobre la influencia de autores como Juan Rulfo, Arturo Uslar Pietri o Alejo Carpentier en
Cien años de soledad, obra en la que los críticos marcan el inicio del realismo mágico y la “nueva literatura latinoamericana”.

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Los debates sobre esta cuestión ocupan incontables  estantes en la historia de las letras latinoamericanas, así como la influencia de la profesión de periodista en su obra. Sin embargo, nos interesa ocuparnos de algo más humano cómo fue esa influencia por parte de su abuela.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
Carátula de la película dirigida por el mexicano Arturo Ripstein, basada en la novela de García Márquez

Es cierto que su condición de periodista marca profundamente tanto su estilo como el carácter testimonial de su obra. Pareciera a veces, incluso cuando nos muestra los pensamientos y deseos de sus personajes, que Gabo se estuviera limitando a pintar un cuadro con palabras, ejerciendo como testigo presencial de ciertos hechos, sin imprimirle ningún juicio de valor. Cuando se habla de lo inverosímil penetrando el tejido de la realidad con toda naturalidad como rasgo distintivo de su obra, no sólo se está refiriendo a los surrealistas sucesos que pueblan sus páginas, sino especialmente a lo que hemos mostrado en el inicio del artículo.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Mezclando una fina ironía con la aceptación absoluta de todo cuanto acontece, García Márquez nos muestra cómo sus personajes aceptan estoicamente cualquier hecho que Dios decida interponer en sus vidas. Esos hechos son tan reales como los barrios virreinales de Cartagena de Indias, los colores de los mercados con sus tenderos de origen árabe, las casitas de techos de zinc y el sinfín de detalles realistas que conforman su obra.

El aspecto “mágico” de su realidad viene a representar una característica paradójicamente real del continente latinoamericano. Como tal lo veía y como tal lo narró, basándose en el estilo directo y popular aprendido de su querida  abuela Mina. No siendo él más que un niño, Mina  le narraba esas historias fantásticas, tan irreales como verosímiles, que lo atrapaban con un poder hipnótico. Años más tarde él mismo descubriría, viajando por toda Colombia, ese carácter surrealista que impregna la realidad, desdichada pero feliz y llena de vida, de América Latina, “nuestra América”. Es en esa raigambre que se basaría para construir su estilo y todas sus obras, en esas sensaciones percibidas ya desde chico.

Discurso de García Márquez recibiendo el Nobel de literatura en 1982.

Fue una pérdida increíble para la literatura del continente la muerte de Gabriel García Márquez en 2014. Se fue con el estilo con el que vivió, con sencillez y cubierto de una profunda capa de humanidad. Las palabras de Flaubert describen mejor que nadie su obra: “Ama el arte. De todas las mentiras es, cuando menos, la menos falaz“. Sin embargo, para encontrar al hombre bajo esas capas, debemos dejar a un lado su profesión, su fama, su condición de escritor y los muchos detalles de los que tantos críticos e intelectuales se han ocupado. Debemos llegar a ese niño, sentado al fuego junto a su abuela, escuchando las historias con las que imaginó un mundo de luz, de amor y de belleza caminando de la mano con la muerte.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

FUENTES.
-García Márquez, Gabriel. El coronel no tiene quién le escriba. Aguirre Editor. Medellín, (1961).
-García Márquez, Gabriel. Cien años de soledad. Sudamericana. Buenos Aires, (1967).
-García Márquez, Gabriel. El amor en tiempos del cólera. Brugera. Barcelona, (1985).
-Lemús, Víctor. Cien años de soledad y el realismo mágico: reflexiones sobre una ilusión.

Recuperado de:
-http://www.letras.ufrj.br/neolatinas/media/publicacoes/cadernos/a9n6/victor_lemus.pdf

-https://es.wikiquote.org/wiki/Gustave_Flaubert#Citas_varias
-https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_García_Márquez
-http://www.informador.com.mx/cultura/2014/523789/6/el-realismo-magico-de-garcia-marquez.htm
http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/article2032865.html
-http://gianinacarol.blogspot.com.ar/2009/12/descripcion-e-interpretacion-del.html

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