Los colores nunca mienten y, aquella noche, el sobre era rojo y la tarjeta, blanca. Preludio lorquiano de una inevitable tragedia.

Cuando Barry Jenkins se acercó – en segunda instancia- a recibir su premio (primer Oscar a Mejor Película para un director afroamericano), seguramente no habrá podido quitar esa imagen de su cabeza por un buen rato. La ironía vestida de Gucci: un actor blanco, ícono del establishment, tomando un sobre rojo, leyendo una tarjeta aún más blanca, y negándole un Oscar a un director negro. ¡Su peor pesadilla hecha realidad, justo en la gran noche de su vida!

Pero nada de eso lo iba a detener: si algo sabe Jenkins -como todos los afroamericanos que viven hoy en suelo estadounidense-, es que los hombres de color deben luchar por todo, con el doble de esfuerzo y ahínco. Lo demostró con su película “Moonlight” y también, esa noche durante la gala, al subir al escenario con entereza a reclamar lo que era suyo.

BARRY JENKINS
Al César lo que es del César. Jenkins, finalmente, con su premio.

 

La actualidad nos sigue indicando que la historia de los afroamericanos continúa siendo una historia de lucha y reclamo. Una constante puja contra un sistema que, pese a autodefinirse como democrático, aún intenta arrojarlos al fondo de la fila. Bajo esa consigna, filmó, y filma, Barry Jenkins. Pero, a diferencia de lo que sucede con muchos otros directores que también nos tienen acostumbrados a trabajar con la problemática racial, Barry Jenkins no denuncia de una forma rústica y efectista sino, por el contrario, lo hace mediante poesía, mediante belleza. En comparación con otros directores como Spike Lee o Denzel Washington, Barry Jenkins apunta no solo a mostrarnos la condición política del problema, sino también a ganarnos mediante la creación de bellas y potentes narraciones visuales. Y lo hace acompañado de gente muy talentosa, como James Laxton, quién fue el director de fotografía de la premiada “Moonlight”.

Moonlight
“Moonlight”. La película que le dio el salto definitivo a la carrera de éste joven director.

Para revisar la carrera de Barry Jenkins hace falta viajar hasta Liberty City. Barry Jenkins vivió en Miami durante gran parte de su infancia. Su padre falleció cuando tenía 12 años, algo que naturalmente lo marcó en múltiple sentidos. Él y sus cuatro hermanos (cada uno de diferente padre), se criaron en un pequeño departamento, de un barrio marginal de la ciudad. Ya de pequeño, Barry debió vivir con muchos de los condicionamientos y los prejuicios que, tiempo más tarde, reflejaría en su cine.

Moonlight

Pese a todas las dificultades, logró graduarse en Northwestern Senior High School e ingresó, luego, a la Universidad de Florida en Tallahassee para estudiar cine.  El propio Barry reconocería, tiempo después, que sus posibilidades de triunfar eran muy bajas , en el orden del 1 sobre 100 y que, por esos tiempos y bajo esas condiciones, las alternativas eran otras muy distintas: la calle o la cárcel.

Moonlight

Pero Jenkins no utiliza su historia para victimizarse, sino por el contrario para denunciar una realidad desigual para el pueblo afroamericano. Si volvió a su barrio nunca fue para mostrarse orgulloso o victorioso sino, todo lo contrario: para recordar a los suyos. “Moonlight”, de hecho, fue filmada en los lugares en los que se crió.

Moonlight
En Moonlight, Barry Jenkins recorre las calles de los barrios en los que se crió.

“Estaba orgulloso de la película y de volver a ciertos lugares. Pensé que habíamos hecho un buen trabajo. Pero tengo amigos que han hecho grandes trabajos que nadie ve, así que nunca se sabe cómo van a salir las cosas”, afirmó Jenkins en entrevista con el Diario Página 12 de Argentina, sobre lo que fue volver a su barrio para rodar el film, y sobre sus expectativas en los Oscar.

Moonlight

Si bien el cine con temática racial y social viene ganando terreno, la Academia y las grandes productoras aún muestran escaso apoyo a su difusión y consolidación y recién en el 2016 un director de color obtuvo un reconocimiento significativo de la Academia. No hace falta más que rememorar el nacimiento del cine en los Estados Unidos, allá por 1915 con películas de marcado tinte xenófobo como “El nacimiento de una nación”, para entender cuán postergado está el lugar de los afroamericanos en el séptimo arte.

Barry Jenkins
Corte. Barry Jenkins se muestra determinado a poner final a la violencia contra los negros.

Los máximos exponentes afroamericanos de ésta clase de cine racial, continúan siendo el propio Spike Lee, con su galardonada obra “He got game”; Lee Daniels, con la recordadísima “Precious”; Denzel Washington, que compitió con Jenkins gracias a su película “Fences”; el joven Ryan Coogler (“Fruitvale Station”); y Nate Parker, director de una obra maestra como “The Great Debaters”, en la que justamente actuó Denzel Washington.

Tres rostros
Tres rostros, una problemática: la segregación.

Una mención especial merece la relación que entabló Jenkins con el actor (también ganador de un Oscar, a Mejor Actor secundario) Mahershala Ali, durante el rodaje de “Moonlight”. Este último bien sabe lo que significa pertenecer a un sector minoritario y ser discriminado injustamente, Alí debió padecer embestidas y declaraciones por su condición de musulmán. La obra, para Alí, representa un momento catártico. El director confesó, en varias ocasiones, que el papel del inmigrante cubano Juan, no hubiera sido posible de no ser por la pasión y el desgarro con el que supo interpretarlo Alí.

Barry Jenkins

Con respecto a sus próximos planes, Barry Jenkins acabo de firmar un acuerdo con Amazon para filmar una obra, también de temática racial, de la que por ahora solo se sabe poco más que su nombre, “Underground railroad”.

De aquí soy yo”. Jenkins en Liberty City.

De Barry Jenkins tenemos, por ahora, una carrera en ascenso con un puñado de cortos magistrales, una película experimental, otra bellísima y galardonada, y la certeza de que los afroamericanos no tenían una voz como la de él desde hacía mucho tiempo. Algo que resulta paradójico pues, en la gala de los Oscars, nos quedamos con las ganas de escuchar su discurso. No hay duda, de todos modos, que Jenkins se hace oír. Fuerte y claro.

FUENTES:
DIARIO PÁGINA 12 https://www.pagina12.com.ar/
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