Hace algunos meses Netflix estrenó la quinta temporada de House of Cards, el drama político que marcó un antes y un después en la ficción televisiva e inició la voraz carrera de entretenimiento por streaming. Esta plataforma demostró, con esta y las otras honorables creaciones que le siguieron, la fama de buen productor de contenidos propios. La considerable factura de la serie no es meramente artística; un capítulo cuesta en promedio unos 4 millones frente al millón que costaba por ejemplo uno de “Mad Men”.

HOUSE OF CARDS

Con ya la mitad de un 2017 polémico desde sus inicios con Donald Trump al poder, pareciese que House of Cards se estuviese filmando en paralelo a la realidad actual.  “Rodamos hace un año y, sin embargo, mostramos lo que está pasando”, dijo asombrada la actriz Robin Wright en una entrevista a El País.

 

HOUSE OF CARDS

Para los apenas iniciados, la trama gira en torno al congresista Frank Underwood, interpretado por el gigante Kevin Spacey, y sus retorcidos intentos para ascender en el poder y mantenerse allí. Junto a su esposa Claire (la ya mencionada Robin Wright) sobrepasarán cualquier límite moral y legal para llegar a la Casa Blanca.

HOUSE OF CARDS

Cabe resaltar además la asesoría maestra de David Fincher (experto contemporáneo del género, director de varios capítulos y productor de la serie) en esta trama política que funciona como un intenso thriller político.

HOUSE OF CARDS

“No voy a ceder, ¡no voy a ceder!” grita Frank a un Congreso atento, al inicio de esta última temporada. Hecho ya presidente, sin un solo voto del pueblo, aspira a ser elegido infundiendo terror y declarando la guerra a un grupo terrorista (por supuesto que en cara alusión al ISIS).

HOUSE OF CARDS

Frank Underwood es tan Ricardo III como Claire es su Lady Macbeth. Cada capítulo tiene una fina costura visual y sonora, con la paciencia necesaria para el paroxismo de la tragedia más shakespearieana. Apelando incluso a juegos, monólogos de metaficción en los que el protagonista nos habla directamente a nosotros y nos convertimos sin remedio en sus cómplices.

HOUSE OF CARDS

“Amo a esa mujer. La amo más de lo que los tiburones adoran la sangre”
Frank Underwood

Hay que ser verdaderamente buen actor para lograr que un demagogo asesino enamore al público. Y el contrapunto (igual de vil pero más diplomático) sería Robin, quien interpreta a Claire, el costado más humano de esta peligrosa dupla.

HOUSE OF CARDS

Un policial sin policías en pleno Washington. Un Noir sin cigarrillos ni lluvia, ni (demasiados) muertos. Acá la acción pasa por el diálogo como en el teatro más clásico. Las jugadas retóricas, los trueques, el chantaje, las manipulaciones y las amenazas, son parte de la baraja contaminada que tienen todos los personajes de este juego de cartas.

 

FUENTES:
https://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/29/television/1496052617_229090.html
https://www.xataka.com/streaming/ocho-razones-para-engancharte-a-house-of-cards-si-no-lo-has-hecho-ya
http://culturacolectiva.com/que-tienen-en-comun-house-of-cards-y-shakespeare/

Comentarios