Los 42 años de vida se hicieron ver en cuerpo obeso y constipado, explotado de 159 kilos de enemas y sándwiches Fools Gold Loaf – el consabido favorito diario, una baguette entera rellena con manteca de maní, mermelada de uva y 0,45 kilos de panceta que totalizan unas 15 mil calorías. La tercera bolsa plástica transparente atiborrada de pastillas -una mezcla entre los analgésicos Dilaudid, Quaalude, Perdocan, Demerol y Codeína, según revelaron los estudios de toxicología que llegarían dos semanas después- ya había sido pre-empaquetada y sumariamente devorada por el Rey a las 9:30 am. Familiares y equipo de enfermeras cama adentro ya le habían llevado un primer paquetito a las 5 y un segundo a las 7 am: ciertamente controlaban los repentinos ataques de ira y la depresión profunda que se le había desbandado en los últimos dos meses, pero que venía batiéndose en el cóctel molotov de su corazón desde hacía al menos seis años.

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Días más felices, cuando nació su hija Lisa Marie. (Crédito: The Independent)

En alguna de las 18 habitaciones de la mansión que había construído con las ganancias del hit ‘All Shook Up’ en 1957, dormía su hija de 9 años Lisa Marie, símbolo inocente pero desgarradoramente vivo de la pérdida de Priscilla Beulieu, la child bride que había conocido en las estepas alemanas cuando su 3° División Blindada asoló el escenario frío de la posguerra en 1959. El alistamiento militar de él los encontró en la tierra adoptada de Priscilla a los 14 de ella y 23 de él. Para 1967, tras 7 años de impoluto noviazgo estilo sureño, se casarían en un anfetoso show de estrellas. La separación que le desgarró el pecho llegaría seis años después: en 1973, entre escándalos de affairs abortistas e instructores de karate, el heartbreak que él había hecho canción le batía un rockabilly doloroso.

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1973 fue un año complicado para el Rey: el divorcio de Priscilla y el casamiento con Linda Thompson (foto) lo dejaron emocionalmente drenado. Sin contar los 168 shows de ese año. (Crédito: The Tribune)

Desde entonces, el constante conflicto de salud anidó en su cuerpo. La crisis médica se dramatizó a partir de 1973, donde una internación semicomatosa por los efectos del abuso del Demerol se convertiría en la norma de sucesivos síntomas que su médico de cabecera George C. Nichopoulos pasaría por alto, y para los que continuaría recetándole desde calmantes hasta opiáceos. También fue ese el año de agenda explotada en la que fichó 168 conciertos, el récord de su carrera, y el puntapié inicial para grabar el contenido completo de seis álbumes, que rodaría entre julio de 1973 y octubre de 1976. La actividad imparable y la drogadependencia le convirtieron en una caricatura grotesca de su ser anterior, una mente sospechosa opacada por la farmacopea que diariamente ingería. El cuerpo asolado por glaucomas, hipertensión, daño hepático y megacolon llegó a 1977 listo para un pit stop obligado.

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El cuerpo, ante todo, le pasó factura para los últimos shows de 1977. (Crédito: Elvis Concerts)


El de 1977 fue un año signado por las giras y
un total desmadre financiero. De acuerdo a sus biógrafos, el derroche de dinero en joyas, las fiestas y los coches de su ser externo se agotaba rápidamente: el ser interno se la pasaba encerrado en su habitación hablando solo, repitiendo capítulos de Monthy Python hasta el infinito, y leyendo libros de espiritualidad. El misticismo se proyectaba hasta sus relaciones emocionales, que mantenía infantilizadas y místicas más que sexuales.

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La baja histórica de la venta de sus discos concluyó en una de las más atroces crisis de confianza que le llevaban a una  absurda sobreproducción de productos recauchutados. El conflicto monetario sólo se solventaba con más giras -en las que, dopado, no podía siquiera hablar (o salvar a Graceland, que ya había tenido que hipotecar). Nervioso, tartamudo, obeso y separado del mundo, ni siquiera la música que lo había catapultado a la fama le daba ahora sosiego.

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El Rey y Alden, la última que le vio con vida (Crédito: Getty Images)

Entonces todo cambió. El paréntesis ansioso entre su último show en el Indiana Market Square Arena, el 26 de junio, y los proyectos de grabación planeados para comenzar en Memphis ese mismo 16 de agosto – el sexto de ese año-, se puntualizó entre la permanente enfermedad, los arranques de ira, la superstición, y los atracones de 20 mil calorías. Leticia Henley Kirk, la enfermera que vivía en su casa desde su sobredosis de 1973, notó que entonces más que nunca, su jefe era el Rey más miserable en Memphis.

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Con más de 10,000 dosis de estimulantes, opiáceos y narcóticos varios recetados por el Dr. Nichopoulos (Nick, para los amigos) en los últimos siete meses, las drogas de prescripción habían sido invitadas frecuentes en Graceland, pero no lograban llenar la ausencia de Priscilla. Y ninguna de la ristra de amantes de 18 y 19 años que sus allegados de la Mafia de Memphis le imponían en su cama llenó el hueco doloroso donde antes tenía el corazón. Eso lo sabían todos, incluso la misma Priscilla, en alguno de los llamados diarios en los que se quejaba del dolor físico usual, hablaba de Dios, de la preocupación de volverse mayor o de la incomprensión de lo que lo rodeaba.

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La espiral de drogas lo dejaron incoherente para sus últimos shows. (Crédito: The Mirror)

La madrugada del 16 de agosto la pasó preso de un dolor de muelas, un yugo que le obligó a llamar al Dr. Nick para pedirle más calmantes. Entonces arrastró a su hermanastro Rick Stanley a la farmacia “24 horas” cerca del Baptist Memorial Hospital de donde retiraría seis tabletas de Dilaudid.

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Con espíritu renovado, invitó a su primo Billy Smith y a su esposa Jo a jugar un partido de racquetball en su cancha cerrada cerca de las 4 de la mañana. Los casi 160 kilos le impedían moverse: a las 4.30, se sentó en el piano para cantar Blue Eyes Crying in the Rain de WIllie Nelson, además de dos gospels que le volvieron estrella.

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Alden y su fiancee cerca del final. (Crédito: NBC News)

Ginger Alden, su novia con la que se había comprometido (pero no tenía planes de casarse), dormía profundo hacia las 5, cuando se metió en la cama y se atracó uno de los paquetitos transparentes. Cuando dormir se convirtió en una esperanza inútil -cerca de las 7-, se mandó el segundo.

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A las 9.30 am, su tía Delta Mae Biggs le llevó el tercero. Cuando agarró “La Búsqueda Científica del Rostro de Jesús,” un libro de Frank Adam respecto del sudario de Turín, su novia le pidió que por favor esta vez no se quedara dormido en el baño en suite que, según descripciones de los médicos que le verían luego, tenía un verdadero trono de color negro, una pantalla de televisión frente al inodoro, dos teléfonos, un interfono, varios sillones alrededor y una ducha circular de tres metros de diámetro con una cómoda silla de vinilo en el centro. Cuando se iba, asintió. “Okay, está bien”, dijo. Ninguno de los dos sabía que ese sería su último intercambio.

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Un Rey venido a menos aún casado con Linda Thompson. (Crédito: Tom Wargack vía Getty Images)

Para cuando volvió a despertar a la 2.30 pm y su pareja no estaba en la cama, Alden tocó la puerta del baño después de la diaria llamada a su madre. La insistencia se convirtió en desesperación a cada golpe sin contestar. Según ella misma describió: “estaba tumbado en el suelo, con los pantalones de pijama dorados bajados hasta los tobillos y el rostro enterrado en un charco de vómito sobre la alfombra de baño”.

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El guardaespaldas Al Strada fue el primero que acudió a la llamada de auxilio de Ginger: su reanimación no surtió efecto. El griterío atrajo al padre, Vernon, y a la hija, Lisa Marie, a la escena: la Unidad N°6 de las ambulancias de la Estación de Bomberos N°29  llegó solo minutos después. Los médicos no lo reconocieron: sólo las patillas entradas en canas y el medallón de oro indicaron que ésta era la corte del Rey.

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Su piel ya estaba azul oscuro y fría al tacto. Sin pulso y sin respuesta lumínica de sus pupilas, los ambulancieros lo subieron a una camilla. Pero era obvio que había estado muerto por horas. Obeso e hinchado, el cuerpo y la distribución desigual de su peso dificultó la navegación en las esquinas y bajando las escaleras.

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Las portadas surreales de los diarios no podían comprender que había ocurrido.

En las puertas de la ambulancia, el Dr. Nick (que presa del pánico había estrellado su Mercedes en la verja de la mansión) saltó dentro y demandó que su paciente fuera llevado al mismo Baptist Memorial Hospital en el que, sólo horas antes, su hermanastro había comprado el Demerol que lo ajusticiaría. El hospital estaba a 21 minutos de distancia, versus el Methodist South Hospital, a sólo 5 de allí.

El viaje fue breve: no había cuerpo que salvar. La pronunciación de muerte, también. El Rey se proclamó muerto a las 3.30 pm del 16 de agosto de 1977. La autopsia reveló que había más de 14 tipos de drogas en su sistema, además de diabetes crónica, arteroesclerosis coronaria, daño hepático y un daño generalizado en su cuerpo por años de abuso de drogas de prescripción. Las principales cuatro: barbitúricos, codeína, Ethinamate y Methaqualone.

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Al día siguiente, su cuerpo se veló ante 50 mil fanáticos que pasaron a verle en Graceland hasta el que el calor y la posibilidad de que el cuerpo se arruine cerraron el evento. El 18 de agosto, fue llevado en una procesión de 12 Cadillacs a ser enterrado junto a su madre en el Cementerio Forest Hill frente una audiencia de 80 mil personas.

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En pleno funeral, fuera de la residencia, un automóvil arremetió contra un grupo de fanáticos, matando a dos mujeres e hiriendo de gravedad a una tercera persona.

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El Rey murió constipado, de acuerdo a los informes de su autopsia (Crédito: Pictorialpress)

El 16 de agosto de 1977, Elvis Aaron Presley murió de un infarto agudo de miocardio.

Hoy, cuarenta años después llegando a términos con la profundidad de su farmacodependencia, la indudable adicción a la comida, la depresión por haber perdido al amor de su vida, podemos estar seguros de una cosa. Elvis, el Rey del Rock n’Roll, ante todo, murió de un corazón roto.

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FUENTES:
https://www.democraticunderground.com/discuss/duboard.php?az=view_all&address=105×2823868
http://www.king-elvis-presley.de/html/death-elvis-autopsy.html
http://www.elvisconcerts.com/pictures/c770530.htm
http://www.bl.uk
http://www.express.co.uk/entertainment/music/839858/Elvis-Presley-death-anniversary-drugs-addiction-obesity

The Independent
http://junkee.com/heartburn-hotel-eating-like-elvis-in-his-final-days/17350
http://www.express.co.uk/entertainment/music/606337/The-last-days-Elvis-drugs-obesity-and-a-nurse
https://www.biography.com/news/elvis-presley-death-40-years-later
http://www.torontosun.com/entertainment/music/2010/11/05/15987851.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Elvis_Presley#Deterioro_de_salud_y_muerte_.281973-1977.29

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