El neorrealismo italiano fue un movimiento artístico que se generó en Italia, entre 1945 y 1948, e involucró a talentosas directores que aprovecharon su estilo para contar historias reales, tanto maravillosas como desgarradoras.

En primer lugar hay que entender que el neorrealismo italiano surge a raíz de una Italia que se encuentra en ruinas como resultado de la guerra, y eso es exactamente lo que se muestra. Trata de reconstruir los hechos de la forma más próxima de la realidad y siempre se encuentra ligado al presente, tratando problemáticas sociales, estando muy próximo a ser un cine de denuncia. Es por esto que utiliza y potencia la imaginación del espectador, a partir de los hechos verídicos que sucedieron en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, para crear relatos de ficción fuertemente anclados en la realidad de todos los italianos.

“El ladrón de bicicletas” (1948)
“El ladrón de bicicletas” (1948)

En ese esfuerzo artístico por mostrar lo que sucedía en la realidad, el movimiento descubrió hambre, miseria y un pueblo profundamente transformado por un conflicto terrible. Cuanto más se profundiza en los films neorrealistas, más se analiza a los hombres y a sus motivaciones, sus penurias, sus sueños y  sus limitaciones.

 

Existieron tres grandes referentes de este movimiento, a saber: Roberto Rossellini, Vittorio De Sica y Luchino Visconti. Tres directores que supieron mostrar su visión acerca de los problemas sociales de su época, a pesar de la falta de financiamiento y medios técnicos para lograrlo. Rossellini, para empezar, fue quien realizó la primer película neorrealista titulada “Roma, ciudad abierta” (1945). Esta película fue estrenada poco antes de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, previo a las dos bombas atómicas lanzadas en Japón. Vale aclarar que fue rodada en plena Italia ocupada por los nazis. La película trata justamente de una Roma ocupada, donde los nazis atosigan a los romanos, persiguiendo a los miembros de la resistencia para eliminarlos.

“Roma, ciudad abierta” (1945)
“Roma, ciudad abierta” (1945)

Esta primera película es un buen ejemplo de la perspectiva que tomaron los cineastas, permitiéndonos las características típicas de este movimiento, que se encuentran en todos los films de la época. Una de éstas particularidades fue el hecho de utilizar a personas comunes, en lugar de actores profesionales para encarnar los personajes de la película, a excepción de algunos que venían del teatro, como Aldo Fabrizi y Anna Magnani. Esta decisión de carácter narrativo buscaba que las representaciones fueron lo más realistas posibles, utilizando a gente que había vivido los hechos históricos que los films relataban. Esto nos lleva a otra característica de este movimiento, que era el hecho de filmar en los espacios reales donde sucedieron los hechos. Esto se hacía con los recursos que se podía conseguir y de los cuales se dispusiera: muchas veces con rollos de negativo vencidos, mucha luz natural, y cámara en mano. Obteniendo así una pobre calidad de imagen, producto de los escasos recursos con los que contaban los directores de Italia en ese momento, priorizando siempre la narrativa y la pureza del relato por sobre la excelencia técnica.

Roberto Rossellini en pleno rodaje de “Roma, città apperta”
Roberto Rossellini en pleno rodaje de “Roma, città apperta”

Luego de “Roma, ciudad abierta”, Roberto Rossellini estrenó “Paisá” en 1946, convirtiéndose ésta en la máxima referencia del cine neorrealista, siguiendo todos los lineamientos y estilos que distinguían a ésta corriente. En la cinta se relatan diferentes episodios breves ocurridos durante guerra, la mayoría de ciudadanos normales que sufrieron el crudo embate de los nazis. Esta película fue producida con la ayuda del gobierno estadounidense, dato de color que nos orienta en el valor propagandístico que ponían los norteamericanos en piezas artísticas de éste tipo. Otro detalle interesante es que durante la guerra, los largometrajes y producciones norteamericanas estuvieron censuradas y completamente prohibidas en Italia, por lo que en ese momento los italianos comenzaban a disfrutar de películas cómo  “Lo que el viento se llevó” (1939), que nunca habían visto la luz en salas italianas hasta el momento

“Paisá” (1946), de Roberto Rossellini.
“Paisá” (1946), de Roberto Rossellini.

Este director finalizará su llamada “trilogía de la guerra” con “Alemania, año cero” (1948), mostrando un pueblo germánico que prácticamente había desaparecido como país, contando la historia de un niño que descubre que todo lo que le habían enseñado sus profesores durante la escuela y el auge del nazismo, era muy distante de la realidad que veían sus ojos.

Pasamos a Vittorio De Sica, otro talentosísimo director italiano, quien realiza la película que más ayudó a la difusión de este movimiento a nivel mundial, la gran “El ladrón de bicicletas” (1948): Largometraje ganador del Oscar a mejor producción  extranjera, cuenta la historia de Antonio Ricci un hombre que busca ganar algo de dinero para salir de la miseria en que se encuentra, trabajando con su bicicleta pegando carteles por toda la ciudad, hasta que la misma es robada. Antonio comienza entonces una búsqueda desesperada de su única fuente de sustento, delineando éste conmovedora historia de esfuerzo y resiliencia.

“El ladrón de bicicletas” (1948), dirigida por VIttorio De Sica y estrenada en 1948.
“El ladrón de bicicletas” (1948), dirigida por VIttorio De Sica y estrenada en 1948.

Y cerramos la tríada del neorrealismo con el gran Luchino Visconti, autor de “La tierra tiembla” (1948), relato preciosista de un pescador siciliano, que intenta dejar de trabajar para los empresarios dueños de las embarcaciones que lo explotan y comenzar a hacerlo por su cuenta, encontrándose con una férrea resistencia. Será él en contra de los dueños, y de todos sus compañeros quiénes, miedosos de arriesgar su única fuente de sustenta, lo dejan sólo en su cruzada moralista.

uchino Visconti, autor de “La tierra tiembla” (1948)

El neorrealismo italiano puro encontró su finalización de manera abrupta: el 29 de diciembre de 1949 se promulga la Ley Andreotti, una legislación que fomentó la producción de películas comerciales y prácticamente prohibía el tipo de cine que se venía haciendo hasta ese momento, es decir las cintas con fuerte contenido realista. Básicamente prioriza producciones audiovisuales que mostrasen a una Italia en plena recuperación, mostrando a un pueblo fuerte y próspero, alejado de la sombra del conflicto bélico; restringiendo totalmente los fondos para cualquier película que siga tocando la temática de la guerra y sus devastadoras consecuencias.

Se trató de un movimiento breve que fue el primer paso hacia el desarrollo del cine moderno, siendo un período de cuestionamiento y experimentación, rompiendo con los esquemas clásicos de la narrativa y logrando influir fuertemente todo la producción cinematográfica posterior. Duró poco pero dejó una profunda huella en el imaginario de mucho cineastas.  ¡Grazie mille Italia!

Comentarios